JUSTIFICACIÓN

Envejecer en el antiguo México era contar con la seguridad, respeto y reverencia de la familia, donde observábamos que el anciano era tratado con honor y dignidad.

Pero esta población, que en ese entonces era escasa, en los últimos 50 años ha crecido hasta alcanzar en la actualidad aproximadamente un 16 % de la población total del país, equivalente a 8 millones de personas. En el área Metropolitana de la ciudad de México vive cerca del 20 % de esta población, que en números reales es de cerca de 2 millones de adultos mayores. Este crecimiento ha originado que la familia no preparada enfrente las nuevas demandas de este núcleo, como son atención a la salud, a su economía, a su vivienda, a espacios de seguridad y recreación, así como a un sinnúmero de obstáculos urbanos y ecológicos que enfrenta en esta gran ciudad, además de la necesidad de desarrollo integral.

Si agregamos a todo lo anterior que el 80 % de los ancianos padecen alguna enfermedad o discapacidad, el problema real es mayor: la familia y la sociedad no acostumbrada siente que esta nueva población es una carga para la familia que en este mundo moderno se encuentra en competencia.

Para mantener y mejorar el servicio de atención de los residentes que actualmente se encuentran en la Posada del Periodista, en virtud que la Fundación Antonio Sáenz de Miera Fieytal, es la primera institución que da servicio asistencial para los periodistas de la tercera edad que, tras haber entregado su vida al periodismo, requieren de este tipo de atención. De igual manera seguir apoyando su manutención integral (albergue, centro de día y tiempo completo, alimentación, atención médica, atención psicológica, terapia de rehabilitación física y emocional, talleres de actividades todo ello con la participación de los residentes que en su carácter de profesionales ofrecen sus conocimientos. Mantener y fortalecer los programas de Asistencia Social que imparten diferentes Dependencias e Instituciones afines a la nuestra con la atención de dos rubros distribuidos de la siguiente forma: estancia permanente y centro de día


MISIÓN

La residencia para personas del área de comunicación y de quien lo requiera, a cargo de la Fundación Antonio Sáenz de Miera Fieytal, I.A.P., tiene como obligación dar atención de calidad y trato digno a las personas que se encuentren habitando la misma, siguiendo los parámetros de un trato humano, de justicia y bienestar social, ya que las leyes de nuestro país marcan desde la fecha 2 de febrero de 1983, la adición al Artículo 4º. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos el párrafo que dice “toda persona tiene derecho a la protección de la salud”, tomando con esto un rango constitucional. Así, se entiende que este precepto plasmado en la Carta Magna es la misión y

responsabilidad que se les da a las instituciones dedicadas a la atención de la salud y a los profesionales de la misma, la responsabilidad de compartir con la familia de los enfermos, dar todo el apoyo a esta población de gente mayor, elevando así el nivel de bienestar, satisfacción personal, energía, ánimos por la vida, amor y también felicidad. Además las instituciones dedicadas a la atención de personas mayores de 60 años, con discapacidad o no, deben proporcionar 5 puntos básicos que la O.N.U. planteó en la reunión geriática de Viena en 1978, que es dar: 1) asistencia física; 2) asistencia económica; 3) asistencia social; 4) cultural y comunicación y lo más importante; 5) elevar el nivel de autoestima y dignidad de las personas, dando libertad de acción y logrando para todos ellos una verdadera calidad de vida.

La Fundación Antonio Sáenz de Miera Fieytal, I.A.P., a través de su patronato que esta comprometido en dar atención a personas de la tercera edad que por sus carencias socioeconómicas o por problemas de invalidez se vean impedidas para satisfacer sus requerimientos básicos de subsistencia y desarrollo, primordialmente para los periodistas y sus familiares que requieran de ella.

A nuestros ancianos asilados, discapacitados, tiene la institución la obligación de mantenerlos en un equilibrio físico, psíquico y social de su persona, darles atención médica primaria y de urgencia, proporcionarles atención gerontológica y geriátrica evitando así la polifarmacia; integrarlos a la terapia física y ocupacional; darles cuidado de enfermería y gericultura; no fomentar y pugnar por la erradicación de malos hábitos antiguos; rescatar de ellos su valor de intelecto y experiencia; evitar el deterioro acelerado del paso de los años y de ser posible, reintegrarlos a su núcleo familiar y al ámbito productivo, aprovechando

precisamente esa experiencia y conocimientos a favor de las nuevas generaciones de comunicadores, además de brindarles compañía, un ambiente cálido y motivador y, sobre todo, un trato justo, digno, respetuoso y humano.